Maratón de montaña de Penedos do Lobo 2011

Tras un mes y medio sin haber entrenado nada, entre vacaciones y otras cosas, nos plantamos el día 1 de Septiembre con 18 días por delante para entrena nuestra próxima maratón de montaña.

En este caso era la de Penedos do Lobo 2011 en la provincia de Orense.

Tanto Lara como yo entrenamos lo que pudimos, que fue bien poco. Creo que en ambos casos, sumando todos los días que salimos a correr, no superamos los 50 Km de entreno. Esto para hacer una maratón de 42 Km se antojaba insuficiente, pero es lo que había. Estábamos apuntados, y si no queríamos tener que ir a Galicia, necesitábamos completar esta carrera para poder completar el Circuito Alpino este año.

De momento teníamos en nuestro haber la XV Maratón Alpina Madrid 2011 y la Maratón alpina de Galarleiz que junto con esta y la próxima de Jarapalo en Málaga harían las 4 que necesitamos para completar el circuito.

Con más ganas que físico nos fuimos el sábado 17 para la estación de Esquí de Manzaneda, que es donde arrancaba la carrera y donde recogeríamos el dorsal. Al llegar… un frío que pelaba. Hacía sol pero corría viento y el estar a unos 1.400 metros hacía que hiciese fresquete.

Recogimos el dorsal en el polideportivo y bajamos al pueblo de Pobra de Trives a buscar un camping donde pasar la noche.

Pusimos la tienda y estuvimos dando una vuelta por el pueblo, que estaban en fiestas. Tras unas cervecitas volvimos a la tienda cenar una buena ensalada de pasta. Tras ella de nuevo al pueblo a tomar un vinito y ver un poco el fiestón que había montado, y a dormir que nos esperaba un día duro.

Por la mañana a las 6:30 en pie. Desayuno rápido, recogida de tienda y pitando de nuevo para la estación de esquí. Al llegar unos más que desagradables 8 grados con viento. Que frío !!

Tras el ritual de siempre de vestirse, vaselina, tiritas, mallas, etc… salimos pitando para el polideportivo que había control de firmas.

Era ya tarde (7:45) pero era de noche aún. Todo estaba nublado por estar metidos dentro de una nube. Dentro del polideportivo todo el mundo refugiado, y hasta dos o tres minutos antes de la salida no salió nadie de allí.

Justo al dar la salida estaba empezando a amanecer y hacía un frío y un viento que pelaba. Que ganas teníamos de que avanzase el día.

Refugiados en el polideportivo

La carrera a grandes rasgos son 10 Km cuesta abajo, 10 hacia arriba, 10 hacia abajo y otros 10 hacia arriba. Así que el comienzo fue fácil, eran llanos o bajadas que nos hicieron ir rapidito y cómodos. Pero sin emocionarnos que sabíamos que nos quedaba mucho y lo peor estaba al final.

Hacía mucho frío y la niebla no levantaba. No se veía más de 30 metros.

A los 10 Km tocamos fondo y comenzaba el primer problema. Ante nosotros se vislumbraba un imponente cortafuegos que nos haría entrar bien en calor. Este cortafuegos nos hizo ganar muchos metros y después el terreno se convirtió en una sucesión de llanos combinados con pequeñas cuestas que nos harían subir hasta cerca de los 1.800 m.

Primer rompepiernas

A esa altura el viento soplaba con todas sus fuerzas y la temperatura había bajado. Eso unido que llegabas sudando hizo que pasásemos mucho frío. Y bueno, nosotros llevábamos un leve cortavientos pero mucha gente no tenía más que su camiseta corta.

A mí personalmente se me hizo muy dura esta parte por el frio y el viento. Iba mal, muy incómodo, y llegué a la parte más alta con las piernas ya tocaditas, Lara más o menos igual. Habíamos recorrido la mitad del camino y en el avituallamiento que había ahí una chica no hacía más que «animarnos» a que abandonásemos. ¡¡ Que mala leche !!

Pero no quisimos ni escucharla y nos fuimos rápido, sobre todo por el frío que hacía. El día seguía cerrado y parecía que era medio de noche todavía ya que el sol no hacía acto de aparición.

A partir de ahí 10 Km de bajada de locura, con un primer trozo muy técnico por una zona muy salvaje de maleza que hacía que echases en falta un machete. Además íbamos en grupo lo que hacía que estuvieses forzado a un ritmo fijo. Si te parabas te arrollaban los de atrás, y tampoco podías acelerar porque te comías al de delante.

Yo bajé bastante bien pese a todo, Lara iba mal por aquí y tenía cara de irlo pasando un poco mal.

Tras un rato de tortuosa bajada el camino de cabras se convirtió en una pista por la que continuamos hasta un pueblo que nos marcaría el kilómetro 32 de la carrera.

De camino a este pueblo Lara se empezó a quedar rezagado, decía que iba mal y le fui dejando atrás. La verdad es que le vi jodido.

Yo por mi parte seguí bajando bastante cómodo, crucé el pueblo y el camino enseguida volvió a coger inclinación. Eran los 10 últimos kilómetros y sabíamos que eran los peores.

Fui subiendo sin emocionarme mucho pues no iba muy sobrado precisamente, ni sabía muy bien que nos quedaba. Iba al ritmo de los corredores que tenía cerca. Al final en estas carreras vas siempre con un grupo de gente que vas manteniendo a tiro de piedra.

A los dos o tres kilómetros de haber empezado a coger altura de nuevo miré para atrás y allí estaba Lara. Se había recuperado y me había vuelto a coger.

Continuamos hasta la base de Penedos do Lobo que era el plato gordo de la carrera. Un cuestón de los buenos, al que llegamos ya muy justitos, o yo por lo menos.

Empezamos a subir, yo sin perder el culo del de delante y Lara por su parte empezó a tirar, adelantando gente. Cada vez lo tenía más lejos pero era incapaz de seguirle. Iba ya muy fundido, y en el avituallamiento de justo antes se les había acabado el agua e iba muerto de sed. Entre unas cosas y otras me costó una barbaridad superar este tramo. Incluso me costaba muchísimo adelantar a la gente que estaba haciendo la andarina.

Al llegar al final de la cuesta vi como Lara iba corriendo mucho más adelante. Me había sacado un buen trozo y yo no podía ni pestañear así que me lo tomé con calma y me puse a andar para intentar recuperarme. Sabía que me quedaban dos o tres kilómetros pero a lo lejos veía un cortafuegos muy desafiante así que quería recuperarme un poco.

Penedos do lobo

A los pies del cortafuegos un avituallamiento en el que por fin conseguí agua. Desde ahí un corto pero intenso cortafuegos que hizo que los calambres hiciesen acto de presencia, y aunque no me dio ninguno, tuve varios amagos.

Al llegar al final del cortafuegos, con la lengua por el suelo, se veía que quedaba menos de dos kilómetros de un camino más o menos llano. Empecé a correr, pues el principio era cuesta abajo, pero no podía, se me subían los gemelos así que nada, vuelta a andar… total, ya estaba cerca y la carrera estaba conseguida.

Tras andar unos centenares de metros me vi mejor y a partir de ahí pude ir más o menos corriendo todo el raro hasta la meta.

Al final hice 6:19 h. Lara por su parte había hecho 6:13 h.

Fuimos 162 corredores apuntados de los cuales 20 no llegaron a tomar la salida. Y de los 142 que si lo hicimos 8 no la acabaron.

Así que Lara y yo llegamos en los puestos 100 y 106 de los 134 maratonianos que cruzamos la meta.

Unas posiciones muy muy modestas, pero para haber entrenado 2 semanas nada más creo que nos podemos dar con un canto en los dientes.

Tras acabar una buena ducha, vimos la entrega de premios y nos fuimos a comer al restaurante, que teníamos comida gratis para los corredores. De ahí 5 horitas hasta Madrid.

En cuanto a la organización no tengo ninguna queja importante, todo lo contrario, pero si eché en falta que hubiese carteles con el kilometraje porque el no tener ni idea de si llevas 15 o 20 kilómetros te quema la moral. Un cartelito cada 5 Km hubiese estado de miedo.

Y nada, en dos meses a Jarapalo, que es la que nos queda para completar el circuito alpino. Esa es mucho más dura pero también tenemos 2 meses para entrenarla.

Trofeos

CircuitoAlpino2011_MaratonPenedosDoLobo2011

2 pensamientos en “Maratón de montaña de Penedos do Lobo 2011

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