Tras hacer el barranco del Lapazosa el día anterior quisimos aprovechar la mañana del domingo antes de volver para Madrid y decidimos hacer algo corto pero bien movidito.
En este caso las niñas se quedaron el casa junto con el lesionado y la perra. Solo fuímos Javi, Luis y yo.
Nos acercamos a la base de la cascada de Sorrosal, nos pusimos los arneses y tiramos ferrata para arriba.
La ferrata es facilita y con unas grandes vistas así que estuvo entretenida. Había mucha gente y fué un poco romería pero aún así no tardamos mucho en llegar arríba.
Hacía mucho que no salía con novatillos a trotar al monte así que montamos una escapada para Pirineos. La idea era buscar una alternativa al archiconocido Mascún. Algo un poco más light ya que el Mascún son muchas horas.
Finalmente apunté al Lapazosa, que es un barranco que en su día me gusto bastante por ser una completa sucesión de rápeles.
Así que nada, nos organizamos, buscamos una casa rural y cogimos carretera para legar el viernes por la noche a Oto, donde teníamos la casa. Cenita y a dormir.
Al día siguiente nos fuímos todos menos Sergio, lesionado, hasta el puente de Bujaruelo, nos pusimos el traje de gala y empezamos a remontar el camino que hay tras cruzar el puente.
El camino no da tregua, es una sucesión de “zetas” ganando metros a buen ritmo. Iremos al loro de las torres de tensión. Justo al llegar a la tercera el camino pasa prácticamente por debajo. Justo en ese punto nos saldremos del camino a la izquierda, tomando otra senda que sale. Unos 100 metros más adelante esta nueva senda se acerca al cauce del río; es la cabecera.
Bea llegó reventá a la cabecera y eso que son solo 45 minutos de pateo (a buen ritmo 30 m o menos). ¡¡ Hay que hacer más deporte !!
Tras un medio rápel desde un árbol junto a la cabecera para explicar un poco de que iba el rollo, nos pusimos los neoprenos. El equipo lo formábamos Luis y Bea que ya sabían de que iba esto, Javi y Vanesa que no sabían donde se metían, y yo.
Último día de pedaleo. No había prisa, solo la que nos metían por dejar el albergue antes de las 8. Que prisas !!
Desayunamos en la habitación y de nuevo salimos los últimos del albergue. Por delante teníamos una etapa similar a la del día anterior. Unos 65 Km con un desnivel considerable, pero sin ninguna subida excepcional.
Ya por fin nuestro culo había dejado de doler, parece que al 5º-6º día se resigna y se da por vencido. Eso, o es que ya llevábamos un buen callo. De todas formas yo iba irritado así que seguía con dolores, distintos, pero con dolores.