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may 14
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Y tripitiendo los oscuros del balces
Barranquismo / 14 de may de 2007Sin comentarios »
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Tercer dÃa del puente. Con unas cuantas horas de pateo a nuestras espaldas, nos despertamos muy temprano con el ruido de la lluvia. Era pronto, sobre las 5 o las 6 de la mañana asà que aún habÃa esperanza pero el cielo no tenÃa buena pinta.
Teniendo en cuenta que poco podÃamos hacer seguimos durmiendo.
Sobre las 8 ya no habÃa quien durmiese (unos en aislantes, otro sin aislante dentro de la tienda y yo en el coche) asà que nos levantamos. SeguÃa lloviendo, suave pero constante. Nos vestimos, cogimos el desayuno y nos fuimos al bar para poder estar en un sitio cómodo y a resguardo de la lluvia. Barajamos opciones….. y decidimos darle tiempo al dÃa asà que sacamos el parchis de nuevo y asà empezamos el dÃa, entre dados.
SerÃan las 9:30 o 10 de la mañana cuando el dÃa mejoró algo. Ya no llovÃa y el cielo habÃa aclarado algo, aún asà no tenÃa muy buena pinta. Decidimos recoge la tienda y acercarnos a los oscuros de balces.
Teniamos claro que habÃa muchas posibilidades de que empezase a llover con lo que nos irÃamos para Madrid, y de no llover habÃa muchas posibilidades de que después de la aproximación nos encontrasemos un rÃo muy “encabronado” lo que nos obligarÃa a darnos la vuelta y volver al coche, rumbo a Madrid de igual manera.

Entre que recogimos y nos hacercamos a los oscuros el dÃa iba mejorando lentamente. Cuando dejamos el camping ya lucÃa el sol, aunque no en todo su explendor. De esta manera llegamos a donde se deja el coche, nos equipamos y nos pusimos a andar.
Eduardo iba echo polvo con su rodilla, asà que fue tirando a base de antinflamatorios. Los demás nos encontrabamos con todas nuestras fuerzas aún.
La aproximación, como siempre, una leve pero larga cuesta seguida de una bajada infernal por una senda escavada en una pedrera.
Cuando llegamos al rÃo el dÃa estaba más despejado aún y no parecÃa bajar mucha agua, como otras veces. Nos pusimos los neoprenos y nos dirigimos al caos inicial del cañón.
Al llegar al caos vimos que no bajaba el mismo agua que otras veces. Se notaba que el rÃo bajaba crecido y durante unos cuantos minutos estuvimos debatiendo el nivel de dificultad.
Lara se puso un poco alarmista y decÃa que bajaba muy fuerte, se penso seriamente darnos la vuelta. Según mi opinión bajaba algo más fuerte pero bueno, no lo và complicado. Al final…. pues eso, que estos andaluzes son unos exagerados
. Bajaba más fuerte que otras veces pero vamos, sin ningún tipo de problema.
El caos si es verdad que lo hizimos distinto. La última vez hizimos un rapel que te metÃa por debajo del caos, que en esta ocasión no hizimos, bajaba mucha agua asà que fuimos por encima del caos unos metros más e hizimos otro rapel más adelante.
Después el paso sifonado…. bueno, se podÃa pasar pero no nos quisimos complicar la vida por si acaso y también lo pasamos por encima, rapelando y cayendo justo después del sifón (que no estaba sifonado, aunque si muy revuelto).
Y después los estrechos. En esta ocasión esta parte estuvo mucho más chula ya que al haber más agua habÃa más corriente (que en esta parte es casi nula) y te podÃas dejar llevar, avanzando mucho más rápido.
Y después la cascada final. De la misma forma se podÃa rapelar por la cascada pero preferimos hacer el rápel que hay al final del pasamanos. Pasamanos del que hasta con un estribo cuesta soltarse….
Y poco más. Cuando terminó el cañón y volvio a abrirse y verse bien el cielo pudimos contemplar que hacÃa un dÃa perfecto y habÃa desaparecido cualquier posibilidad de lluvia.
Asà que nada, volvimos al coche, nos cambiamos y volvimos de nuevo al camping. Vuelta a montar la tienda y todo el chiringuito. Comida, cervecitas y a pasar la tarde pensando en el dÃa siguiente.
Por la noche cenamos en el bar del camping mientras discutiamos que hacer. Yo querÃa volver el martes “pronto” a Madrid y Lara y Rodrigo querÃan hacer las Gorgas Negras, que desde un principio era el plato gordo del puente. Eduardo se limitaba a escuchar…jeje
Al final pues paso lo que tenÃa que pasar, que me convencieron. Soy debil….
Mientras cenabamos ojeamos la guÃa de guara de barrancos para documentarnos más sobre el cañón, ya que este si que no lo conocÃamos.
Eduardo se la empapó muy bien y estaba cuanto menos asustado ya que ponÃa que era un barranco con partes muy estrechas y complicadas, que era sensible a las lluvias y que recogÃa mucha agua de las montañas próximas. Total, que viendo que la noche anterior habÃa estado lloviendo sin parar, estaba acojonaillo…. a parte de rebentado….. pobre
.
Asà que nada, teniendo en cuenta que es un cañón muy largo (el más largo que hemos echo), y que no querÃamos llegar a Madrid a las mil decidimos madrugar…. y mucho, asà que nos fuimos rápido a la cama.



