Barranco del Furco

Tras las últimas semanas de poca actividad teníamos que aprovechar este puente de alguna manera, y fue cogiendonos toda la semana de vacaciones y subiendo para Huesca, de nuevo.

En este caso el plan fue mucho más improvisado, debido por una parte al tiempo, que aunque no fue malo, tampoco es que fuese el mejor posible, y por otro por los integrantes del grupo que fueron variantes según pasaron los días.

Llegamos Patri y yo a Ligüerre de Ara, cerca de Broto el sábado 3 a media tarde. Nos instalamos y pasamos lo que nos quedó de tarde como pudimos.

Al días siguiente nos pusimos de camino a un barrranco pequeñito, para ir calentando motores. En este caso el elegido fue el del Furco, que se encuentra justo a la salida (o entrada) de Broto.

Nos costó un poquito saber donde dejar el coche, ya que la reseña que teníamos no quedaba muy clara. Según salimos de broto (dirección contraria a Torla) hay un momento en que pasamos por un puente que salva un barranco. Ese es el del Furco. Para dejar el coche continuamos la carretera y un poco más adelante veremos un desvio hacia Buesa, lo tomamos. Al coger ese desvío empieza a subir hacia la izquierda, según miramos ladera arriba y llega un momento en que gira a la derecha viendose una “semi-recta”. Dejaremos el coche por donde podamos. La aproximación empieza en esa “semi-recta” en un camino malo (de tierra y con una barra atravesándolo para que no entren coches) que sale a la izquierda.

A partir de ahí hay que subir como podamos durante unos 5 minutos hasta salir a una pista. Luego seguimos esa pista hacia la izquierda e iremos a dar en breves minutos a la presa donde empieza el barranco.

Nosotros lo pillamos, tras comparar fotos, con bastante agua, pero no tenía ninguna dificultad. Las dos primeras cascadas son muy bonitas, dejandonós en una zona muy encajonada. Después tras varios resaltes tenemos un tobogan que se realiza tras descolganos “manualmente” de una cuerda que hay, como en el que hay en Río Verde.

Y justo después la cascada final, también muy interesante.

Realmente se hace muy corto el barranco. A un ritmo muy trankilo haciendo fotos y tal se van 2 horas, o poco más. Te quedas con ganas de más, más que nada porque es un barranco muy chulo y cuando empiezas a saborearlo se acaba, pero bueno….

Eso si, el agua muy muy fría, aunque en estas fechas que vamos a esperar.

Esa misma noche, llegaron Luis con dos amigos más allí y claro, el día siguiente, lunes, tocaba hace un cañón.
El “problema” era que los otros dos chavales, uno era totalmente novato y el otro solo había echo Río Verde así que no estaba para meterse en sitios raros. Por eso decidimos volver a repetir este cañón que sabíamos que no tenía puntos complicados y que era bonito, a la par que corto.

Y dicho y echo, lo repetimos al día siguiente. De los dos chavales, el que repetía encantado y el otro dijo que estaba bien la experiencia por probarla pero que no repetiría. Bueno, algún bicho raro tiene que haber que no le guste esto 🙂

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