Camino de Santiago Francés en bicicleta (Etapa V)

Amaneció otro día más. El sol ya había salido y nosotros estábamos medio perreando. Un día más íbamos a ser los últimos. Menos mal que íbamos en bici y recuperábamos terreno.

Por delante teníamos una etapa bastante homogénea, con continuas subidas y bajadas que hacía que fuese una etapa dura, pero sin ningún punto resaltable.

Lo primero volver a poner las alforjas en la bici, que para alguno era todo una aventura y necesitaba ayuda….

Poniendo las monturas a nuestros caballos
Poniendo las monturas a nuestros caballos

Atrás dejábamos el albergue que nos había servido de casa la noche pasada.

Albergue municipal de triacastela
Albergue municipal de triacastela

Enseguida el camino se internó en una zona boscosa, y así seguiría durante prácticamente todo lo que nos quedaba hasta Santiago. Hubo un cambio bastante grande cuando pisamos tierras gallegas, aumentando la vegetación y haciendo el camino mucho más bonito.

Cada vez hay más follaje y el camino es más bonito
Cada vez hay más follaje y el camino es más bonito

A los pocos kilómetros el camino se puso en mal estado, y en algunas buenas rampas había agua con lo que hubo un par de ocasiones que nos fue imposible continuar y tuvimos que echar a andar, empujando una bici que rondaba los 25 Kg, lo cual no era nada fácil ni cómodo.

La cosa se pone fea
La cosa se pone fea

Con los pies llenos de barros superamos esta primera parte de la etapa y alcanzamos una zona elevada. Desde ahí tuvimos una bonita vista del valle “rellenado” de nubes. Era pronto aún y el día había amanecido fresco con lo que toda la humedad de la noche que se había concentrado en el valle se había condensado formando esta estampa.

Al fondo el valle lleno de nubes
Al fondo el valle lleno de nubes

A partir de ahí tuvimos un buen trocito de bajada. Las bajadas eran brutales, con mucha inclinación lo que hacía que en apenas 100 metros te pusieses a tope de lo que tu valentía te permitía correr. Por esta zona llegamos a bajar cerca de los 70 Km/h por una carretera secundaria que podía haber estado en mejor estado. De todas formas, en cualquier cuestecita te ponías a 60 Km/h en un momento, porque eran realmente empinadas.

Una fuente con una vieira bien gorda
Una fuente con una vieira bien gorda

Esa bajada tan rápida, y que nos metió en el valle y por lo tanto en las nubes nos hizo quedarnos helados. íbamos en una densa niebla, con todo el ventarrón de ir a toa leche. Pufff, que frío, ni con el cortavientos.

Tras este tramo de bajada nos chupamos un par de subidas de 100 metros pero que no paraba de derrapar la rueda. Aquí o subías o bajabas, con inclinaciones de 15º. Madre mía !!

Y poco después llegamos a Sarria, donde teníamos pensado parar a desayunar.

Una cigueña saludando
Una cigueña saludando
Llegamos a Sarria
Llegamos a Sarria

Pasado Sarria, habiendo pasado por su iglesia que está en la parte más alta, como no podía ser de otra forma; volvimos a internarnos por una zona boscosa que volvió a hacer el camino muy bonito y ameno.

El camino sigue siendo entre bosques
El camino sigue siendo entre bosques

Aunque también había trozos despejados.

Avanzando poco a poco
Avanzando poco a poco
De aquí seguro que sacaríamos buenos quesos
De aquí seguro que sacaríamos buenos quesos

Y finalmente llegamos a coger carretera, lo cual tras varias horas de caminos malos se agradecía.

Avanzando cómodamente por carretera
Avanzando cómodamente por carretera

Sobre la una del medio día llegamos a Portomarín, otro de los pueblos de referencia. La idea era quedarnos a comer allí pero era un poco pronto así que decidimos continuar. Antes eso si, estuvimos echando alguna fotillo a la iglesia que era muy imponente, y al ayuntamiento que era bastante bonito. Y luego nos tomamos una cañita/vinito, para coger fuerzas.

Llegada a Portomarín
Llegada a Portomarín
Descansando el culo en Portomarín
Descansando el culo en Portomarín
Iglesia imponente de Portomarín
Iglesia imponente de Portomarín
Ayuntamiento de Portomarín
Ayuntamiento de Portomarín

Desde Portomarín continuamos por la carretera, que estaba en muy buen estado y la cual empezaba a ganar altura, de una forma suave pero constante. El sol apretaba ya con fuerzas y el hambre empezaba a aparecer ante nosotros.

Avanzamos unos 8 kilómetros más, cuesta arriba, desde Portomarín y así llegamos a Gonzar, pueblecito pequeño que nos pareció buen sitio para comer.

Y así hicimos, nos metimos una merecida comida y estuvimos un rato de cháchara con dos chicas que venían andando y que daban por acabado la etapa en ese pueblo. Hablando con ellas nos dimos cuenta de que el viaje a pie es muy distinto, y es como realmente te relacionas con la gente y vives más el camino de Santiago. En nuestro caso era un viaje más físico, a modo de reto deportivo personal.

Comiendo en Gonzar
Comiendo en Gonzar
La siestecita no podía faltar
La siestecita no podía faltar

Y tras comer, y que los dos de siempre se echarsen su siestecita de 20-30 minutos volvimos a coger la bici para continuar al siguiente pueblo de referencia que era Palas del Rey. El camino hasta este pueblo fue muy asequible, avanzando por carretera en todo momento.

Y vuelta a coger carretera
Y vuelta a coger carretera

Al llegar preguntamos en el albergue y nos dijeron que había sitio pero que nos teníamos que esperar hasta las 7 (más de una hora de espera) para ver si venían peregrinos andando, que tendrían preferencia.

Estuvimos barajando la opción de continuar hasta el siguiente pueblo, pero distaba unos 12 kilómetros lo cual no era moco de pavo y bueno, tanto Mara como yo estábamos ya muy cansados, y nadie nos garantizaba tener sitio en ese pueblo. Finalmente decidimos esperar.

Tras la espera nos confirmaron que había sitio y al subir a las habitaciones, que estaban muy bien por cierto, vimos que estaba todo medio vacío. Y para eso tanto rollo con esperar !!

Nos duchamos, fuimos a comprar, a tomar una cañita, y luego a cenar en el comedor del albergue.

De nuevo curioso el tema de los baños que eran mixtos, y en este caso las duchas no tenían ni puertas, un leve codo en la pared, que no servía para nada. Así que si te querías duchas tenías que tener claro que todo el que entrase te iba a ver….no se, no entiendo esto. Nos daba un poco igual, no tenemos vergüenza y no había casi gente, solo había una chica que en cuanto llegamos se fue a cenar o lo que fuera. Pero me parece muy llamativo que ni siquiera tengan unas cortinitas o algo. Por no contar que una de las tazas del water no tenía puerta y además tenía al lado una ventana enorme que salía desde casi el suelo y que daba a un bloque de viviendas. En fín….

Y nada, tras hablar con los allegados por el móvil y leer las noticias no acostamos que al día siguiente teníamos la última etapa.

Albergue en Palas del Rey a la mañana siguiente
Albergue en Palas del Rey a la mañana siguiente

Datos de la etapa:

Inicio: Triacastela
Fín: Palas del Rey
Kilómetros: 65,5Km
Desnivel acumulado: 1522m
Tiempo pedaleando: 5h 24m
Velocidad media: 12,1 Km/h
Track: DESCARGAR

Kilómetros totales: 423Km
Desnivel acumulado total: 5976m
Tiempo pedaleando total: 29h 57m
Velocidad media global: 14,1 Km/h

etapa 5

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