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sep
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Hace ya tres años que estuve junto con Luis en este famoso barranco del pirineo francés. En aquella ocasión fuimos junto con Lolo y su grupo de amigos a ver lo que se cocÃa por allÃ. El resultado fue que hicimos el segundo y el tercer tramo, cuando tenÃamos previsto hacer también el cuarto.
Desde entonces yo tenÃa una espinita clavada, y Lara una mucho más grande ya que no habÃa podido venir. Con todo esto nos decidimos a volver allà este fin de semana para intentar hacer este mÃtico cañón del pirineo francés.
Tras salir a medio dÃa el viernes y coger un camino no demasiado óptimo, llegamos ya de noche al parking en el que dormirÃamos haciendo vivac.
Cuando llegamos habÃa ya algunos vehÃculos por allà aparcados asà que cenamos, si se le puede llamar cena a pepinillos en vinagreta y una botella de vino, y nos montamos un tejadito con una rafia y nos echamos a dormir debajo.
Al dÃa siguiente nos levantamos sobre las 7:30 de la mañana, y entre mucho frÃo desayunamos y nos pusimos en marcha.
Subimos a buen ritmo, echando un ojo en cada uno de los puentes y miradores, motivándonos y cercionándonos de que bajaba un caudal normal. En hora y poco estábamos junto al agua, en el inicio del tramo 2 (o uno si no se cuenta la Rue). El objetivo era hacer los tres últimos tramos.
Nos vestimos con nuestros mejores trapitos y nos metimos acto seguido en el rÃo, justo por delante de un grupo de oscenses. El agua, como os podeis imaginar estaba que cortaba de hipo de frÃa.
Nada más entrar en el cauce y pasar un par de pequeños destrepes llegamos al primer rápel, y entonces recordé porque era tan técnico este barranco. Estábamos ante el primer rápel y ya habÃa que montar un pequeño pasamanos para llegar a la reunión sin jugarte la vida. Asà que nada, a sacar la cuerda, a asegurar, etc…
Tras llegar a la reunión los dos ponemos la cuerda, me engancho y al intentar desengancharme me acuerdo de lo que cuesta desengancharse de una reunión en la que estás colgado como un chorizo. Tras 4 o 5 intentos empezé a bajar. Lara que venÃa detrás mÃa no tuvo menos problemas. Como se notaba que hacÃa mucho que no nos metÃamos en un barranco “juguetón”. Eso si, me juré que el próximo sacaba el estribo.
Poco a poco fuimos avanzando, a un ritmo no muy malo, eso si, el grupo que venÃa detrás venÃan mucho más rápido a pesar de ser más. Es lo que tiene la experiencia y la práctica, asà que les dejamos pasar tras el rápel en “S”, tomándonos nosotros un descanso para comer y beber algo, ya que Ãbamos bien cansados.
La otra vez que estuve en el barranco con Lolo y compañÃa me fue mucho más sencillo ya que iba en el medio del grupo y no tenÃa que montar ni desmontar nada, pero en esta ocasión todo era distinto. Nos Ãbamos turnando entre Lara y yo pero nos cansábamos enormemente en cada paso técnico a dar. El problema es que pensábamos que estábamos en forma, pero eso podrÃa ser de fondo, pero en cuanto a tono en los brazos estábamos más que flojos, y lo estábamos pagando. Eso unido a la falta de práctica que nos hacÃa sentir un poco torpones, nos iba machacando. Aún asà Ãbamos a buen ritmo.
Acabado el primer tramo llegamos a la gran cascada, la cual recordaba con temor ya que và que les costó bastante llegar a las reuniones a las personas que montaron el rápel la otra vez. El rápel está dividido en 3. Nosotros pensábamos hacer los dos primeros del tirón y luego el tercero. A mitad del primero hay una cinta con un mosquetón para desviar el rápel.
En este caso aunque lo recordaba como un sitio jodido, ya que todo escurre mucho y las reuniones están muy ladeadas, querÃa montarlo yo asà que no me lo pensé mucho. Unimos cuerdas y me fuà pábajo a por el mosquetón que desvÃa el rápel. La verdad es que da miedo porque si te escurres y te vas puedes llegar a pendulear un montón, y sobretodo no me quiero imaginar lo que puede costar remontar ese resbalón ya que pendulearÃa hacia una zona más baja.
Yo fuà pasito a psito, muy despacio y al final conseguà llegar sin mayores problemas, eso si, con el culo bien prieto. Desde ahà tenÃa que bajar hasta la primera reunión, lo cual si que fue fácil ya que caÃa prácticamente en la vertical. En dicha reunión (que me temo que no usa mucha gente), puse un mosquetón viejo que tenÃa y con él desvÃe de nuevo el rápel ya que por poco que fue me iba a venir bien para llegar a la segunda reunión.
Esta última reunión es la que realmente me preocupaba. Está muy ladeada, el suelo es una pista de patinaje y si te caes te vas hacia el canuto de la cascada, que aunque no llegues luego tiene que ser una auténtica putada salir de él. De esta forma fuà bajando y cuando se empezó a poner la cosa delicada eché las rodillas a tierra y fuà bajando asÃ, ya que con las botas no tenÃa nada de adherencia. No fue excesivamente difÃcil, pero iba con una tensión encima pensando en escurrirme que me agoté y tuve que parar a coger un poco de aire a mitad de camino
Llegados a la última reunión recogimos la cuerda, montamos el siguiente rápel y seguimos.
Según bajábamos esta cascada vimos como otro grupo nos habÃa cogido y venÃa detrás nuestro. Una vez abajo, en el pasillo del viento, apareció el primero de sus ocupantes, y que puñetera casualidad de la vida que era Lolo, la misma persona con la que habÃa ido allà 3 años antes, y a la cual no habÃa vuelto a ver. Si es que el mundo es un pañuelo, jeje.
Pasa esta cascada en no mucho tiempo llegamos al puente que marcaba el final de este tramo y el inicio del último tramo. Nos salimos para descansar un poco y pensar que hacÃamos. El grupo de Lolo se retiraba dejándolo para el dÃa siguiente ya que iban con frÃo y cansadillos.
Nosotros estábamos cansados pero querÃamos acabarlo para poder salir al dÃa siguiente, domingo, pronto de camino a casa. El principal problema que veÃamos es que Ãbamos muy cansados, sobre todo los brazos, y nos quedaban un par de pasamanos muy exigentes. Total, que estuvimos un rato pensando y cuando estaba prácticamente decidido que seguÃamos sonó un trueno. A Lara no lo importó mucho (se veÃa muy buen dÃa), ya que se suponÃa que en unas 3 horas máximo deberÃamos estar fuera y de llover no tenÃa pinta de hacerlo de inmediato. A mi me preocupaba bastante más, sobretodo tras ir unos dÃas antes descendiendo el Lapazosa bastante asustado por este tema. Al final decidimos dejarlo también para el dÃa siguiente y nos fuimos para el coche.
De vuelta al coche empezó a chispear y una vez en él empezó a llover ya con más ganas. HabÃamos echo bien en retirarnos pues sino lo estarÃamos pasando un poco mal por ir con miedo descendiendo un sitio muy técnico y lloviendo.
Cenamos y nos fuimos al pueblo a dar una vuelta.
Tras una noche en la que no paró casi de llover, la cual la pasamos en una especie de albergue, amaneció un dÃa con mucha niebla. Desayunamos y nos acercamos con pocas ganas de nada al cañón. Bajaba igual de agua que el dÃa anterior asà que la larga lluvia, al no haber sido muy intensa, no se hizo notar. El dÃa pintaba más feo, con bastante más nubes, pero era un dÃa que prometÃa.
Peeero, tenÃamos un problema y es que estábamos agotados fÃsicamente. La falta de costumbre la acusamos mucho y tenÃamos los brazos y las piernas echas puré. Tras un buen rato de darle vueltas decidimos no intentarlo por miedo a pasarlo mal en los pasamanos que nos quedaban, al ser muy exigente fÃsicamente y estar nosotros muy flojos.
En resumen… yo me volvÃa a ir con 2 de 3 partes, y el final del cañón se me sigue resistiendo. Eso si, en esta ocasión no fuà de “paquete” y nos lo tuvimos que ir currando nosotros, lo que nos dejó un buen sabor de boca y por eso no nos importó demasiado en no haber acabado.
Eso si, sigue estando en en el “top 5″ de la lista de cosas pendientes.
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