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mar 14
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Experimento: Snowblade con botas de montaña
Montañismo / 14 de mar de 2010Sin comentarios »
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Bueno, pues llevaba un tiempo dándole vueltas al tema de bajar esquiando de los picos que subimos, o por lo menos hacerlo algún dÃa que salga solo o vaya a algún sitio fácil.
La opción fácil y tÃpica es la de pasarme al esquà de travesÃa pero esa opción no me atraÃa mucho ya que mi idea era seguir haciendo montaña “a pata” pero a la hora de la bajada, en los sitios fáciles, poder bajar esquiando. Lo de sitios fáciles es porque aunque he esquiado mucho de chico, hace ya muchos años que lo hago muy muy esporádicamente e incluso los últimos años me habÃa pasado al Snowboard, con lo que mi nivel de esquà es bastante bajo.
Además de esto, para hacer lo que querÃa necesitaba un equipo ligero y fácil de transportar. Esto me hizo empezar a fijarme en las tablas de esquà que hay en la actualidad y todas sus variantes.
Tras preguntar en varios foros a gente más experta que yo todo parecÃa reducirse a tres opciones:
- Comprarme unos esquÃs “normales” pero cortitos (1.50m – 1.6 m) para poderlos llevar medianamente bien en la mochila y unas botas de esquà en la mochila. Al llegar al punto en el que quisiera descender me cambiarÃa de botas, me calzarÃa los esquÃs y listo.
- Ventajas: Esquiar con unos esquÃs de verdad y con unas botas de verdad lo que significa poder esquiar por cualquier tipo de nieve y por sitios más complejos. Además de llevar un equipo pensado para lo que voy a hacer.
- Inconvenientes: Los esquÃs son grandes por muy cortos que los busques y por lo tanto son un trasto y pesan. Además hay que llevar el segundo par de botas (que suelen pesar un huevo y parte del otro) en la mochila.
- Comprarme unos esquÃs de los llamados Snowblade o de aproximación que son esquÃs muy cortos (0.8m-1.1m) usados para hacer acrobacia o para darles un uso similar al de las raquetas de nieve, respectivamente.
- Ventajas: Son mucho más pequeños y por lo tanto fáciles de transportar. Y sobretodo su principal ventaja es que algunos llevan unas ataduras que permiten anclarlos a las botas plásticas de montaña con lo que me evitarÃa llevar un segundo par de botas.
- Inconvenientes: Al usarse con botas de montaña, por muy plásticas que sean, no tienes la misma sujeción del tobillo que con unas de esquà y esto tiene dos consecuencias: Perdida de control sobre el esquà y mayor riesgo de lesiones. Además estos esquÃs al ser muy cortos tienen dos grandes problemas: Se hunden demasiado en la nieve virgen y tienen poca superficie para zonas con hielo lo que los puede hacer imparables.
- Buscarme unas ataduras compatibles con las botas de montaña plásticas y ponérselas a una tabla de las comentadas en la opción 1.
- Ventajas: SerÃa la solución perfecta seguramente al llevar unos esquÃs “normales” con los que meterte por cualquier sitio.
- Inconvenientes: Dichas ataduras no parecen fáciles ni baratas de encontrar y además las tablas seguramente serÃan ingobernables ya que la bota no es lo suficientemente rÃgida (aunque esto podrÃa tener solución con algún truco).
Y en estas llegó en Trocathlon de Decathlon y allà me fui a comprarme juguetitos. El resultado fue que me vine a cada con unos esquÃs “normales” de 1.55m y unas botas de esqui super ligeras (nunca habÃa visto unas tan ligeras). Y además me pillé unos esquÃs snowblade en los que podÃa enganchar mis botas plásticas de montaña ASOLO AFS. Bueno, me salio todo muy barato asà que por probar…
- EsquÃs 1.55 -> 20 €
- Botas esquà -> 10 €
- EsquÃs Salomon Snowblade -> 30 €
Aquà una foto de los esquÃs snowblade con las botas plásticas puestas.
Y como no podÃa ser de otra forma habÃa que aprovechar el domingo y el buen tiempo que hacÃa para subir a la sierra a probarlos.



