may 15

Para llegar “pronto” a Madrid tocó madrugar. A las 5:45 AM se produjo el toque de diana, desayuno rápido y puesta en marcha. A las 6 y pocos minutos estábamos andando.

Hacía frío, bastante, y viento, también bastante. Esto unido que íbamos con pantalón corto / mallas y una camisetilla, hacía que no fuese muy agradable el paseo. Así que nada, a darle caña y a imponer un ritmazo para entrar en calor.

Nos esperaban 3 horas de aproximación (o esa es la teoría).

Bajamos al río desde Rodellar y enseguida empezamos a subir, rumbo a la cabecera de las Gorgas Negras. El ritmo era más que alto, pero aún así no entrabamos en calor, debido a que íbamos andando por zonas encajonadas donde corría bastante viento, y no nos daba ni un solo rayo de sol por ser tan temprano.

Así fuimos mucho tiempo, a un ritmo endiablado, subiendo todo el rato por un camino que muchas veces estaba escavado sobre una pedrera, otras era un camino ancho….

Así llegamos al Dolmen de la Losa Mora, que indicaba que habíamos llegado aproximadamente al final de la subida y estábamos en la parte más alta de las montañas, en una zona bastante plana y expuesta al viento.

Pocas y rápidas fotos en dicho dolmen y a seguir, que íbamos helados. Al aplanarse el terreno aumentamos más el ritmo. Rodrigo se puso delante, aprovechando su altura para andar con unas zancadas imposibles de seguir. Yo personalmente no podía y cada unas decenas de metros tenía que echar a correr un poco para recuperar el terreno que iba perdiendo en cada paso.

Creo que nunca he “andado” tan rápido durante tanto tiempo, aunque hubo otra vez que se pareció bastante.

Poco después llegamos al pueblo abandonado de Nasarre, en donde había una iglesia muy bien conservada, o reconstruida. Allí nos cobijamos unos minutos para intentar recuperar algo de temperatura, la cual brillaba por su ausencia.

10 minutillos de descanso y otra vez a correr, en este caso cuesta abajo. Seguimos al mismo ritmo, sin poder levantar la vista del suelo, andando por un sendero estrecho, que se terminó introduciendo en vegetación, para llevarnos algún arañazo de recuerdo en las piernas y brazos.

Y por fin llegamos al río. Lo que se supone que son 3 horas de aproximación lo hicimos en 2:20 h. Para que os hagáis una idea del ritmillo…

Eduardo iba con su rodilla machacada, los demás aguantamos bien el “paseo”. La verdad es que yo estaba bastante sorprendido. Llevabamos 4 días andando una media de 7-8 horas diarias, a unos ritmos más que buenos, y estaba perfectamente, nada cansado, sin molestias y con muchas ganas de hacer el cañón.

Nos pusimos los neoprenos, algo de comida y al río.

El cañón empieza con una zona encajonadilla donde el agua cogía mucha fuerza y había que andar con cuidado, sobretodo en los destrepes, si no querías salir disparado. Bajaba fuertecillo, pero no nos pareció peligroso.

El infierno de las Gorgas Negras

Alguna cascada que nos pareció traicionera y nos hizo estudiar un poco la bajada, algún semi-sifón que nos hizo mirar un poco, pero al final fue muy sencillo. Ningún paso difícil, para nada.

Seguimos bajando y bajando…. pasaban las horas. Cuando llevábamos unas 4 horas paramos a descansar y reponer fuerzas. Estuvimos comiendo un poco, al solecito, que hasta entonces no nos toco con ninguno de sus rayos, ya que el cañón es bastante encajonado.

Tras el descanso seguimos nuestro camino, que aún nos quedaba un trecho.

Justo después de donde hicimos el descanso vino una zona más angosta, aunque cortita. Muy bonita, y justo después…… justo después un infierno :) .

El infierno con que nos encontramos fue con una sucesión de pozas enormes, de agua mansa en las que había que nadar.

La primera incluso se agradece, la segunda está chula también, la tercera…. vale, pero a partir de ahí es un coñazo.

Además algunas eran en forma de “S” y cuando parecía que acababa aparecía un giro y veías que seguía 30 metros más.

Echamos en falta unas aletas de buceo, o una piragua :) . Realmente se hizo muy pesado porque tardamos un buen rato en atravesar todas y además los brazos se cansaban de nadar, sobretodo con el neopreno.

Al final, tras lo que parecieron kilómetros a nado, acabaron las pozas y apareció una senda por la orilla del río. La seguimos y en un rato llegamos a la pradera que marcaba el final del cañón de las Gorgas Negras, y en inicio del barranco del Barrasil.

Allí vimos a una pareja de extranjeros que iban a hacer este segundo barranco.

Descansito para quitarnos todo el equipo y de vuelta al coche.

La vuelta comienza con una subidita, suave pero un poco larga. En este punto Eduardo estaba pal arrastre, con la pierna echa polvo y me temo que con las fuerzas más que justas.

Tras un buen rato subiendo salimos al camino de subida y empezamos a bajar por la senda-pedrera por la que subimos.

Sobre las 5:30 de la tarde estábamos en el camping de vuelta. 11 horitas y media de cañón. Vamos, un buen paseo como para decir que “echamos el día”.

La verdad es que merecio la pena. Es un cañón precioso y disfrutón todo el tiempo. No tiene zonas “muertas” en las que solo haya que andar por el río, sino que continuamente hay cosillas, ya sean rápeles, destrepes, etc…

En el camping comida rápida, recogida y pitando para Madrid. Al final llegamos sobre las 12 a Madrid. Y al día siguiente a currar…..

El infierno de las Gorgas Negras

Escrito por Vallekano
Puedes hacer un trackback desde tu web.
\\ tags: , , , , , ,

may 14

Tercer día del puente. Con unas cuantas horas de pateo a nuestras espaldas, nos despertamos muy temprano con el ruido de la lluvia. Era pronto, sobre las 5 o las 6 de la mañana así que aún había esperanza pero el cielo no tenía buena pinta.

Teniendo en cuenta que poco podíamos hacer seguimos durmiendo.

Sobre las 8 ya no había quien durmiese (unos en aislantes, otro sin aislante dentro de la tienda y yo en el coche) así que nos levantamos. Seguía lloviendo, suave pero constante. Nos vestimos, cogimos el desayuno y nos fuimos al bar para poder estar en un sitio cómodo y a resguardo de la lluvia. Barajamos opciones….. y decidimos darle tiempo al día así que sacamos el parchis de nuevo y así empezamos el día, entre dados.

Serían las 9:30 o 10 de la mañana cuando el día mejoró algo. Ya no llovía y el cielo había aclarado algo, aún así no tenía muy buena pinta. Decidimos recoge la tienda y acercarnos a los oscuros de balces.

Teniamos claro que había muchas posibilidades de que empezase a llover con lo que nos iríamos para Madrid, y de no llover había muchas posibilidades de que después de la aproximación nos encontrasemos un río muy “encabronado” lo que nos obligaría a darnos la vuelta y volver al coche, rumbo a Madrid de igual manera.

Y tripitiendo los oscuros del balces

Entre que recogimos y nos hacercamos a los oscuros el día iba mejorando lentamente. Cuando dejamos el camping ya lucía el sol, aunque no en todo su explendor. De esta manera llegamos a donde se deja el coche, nos equipamos y nos pusimos a andar.

Eduardo iba echo polvo con su rodilla, así que fue tirando a base de antinflamatorios. Los demás nos encontrabamos con todas nuestras fuerzas aún.

La aproximación, como siempre, una leve pero larga cuesta seguida de una bajada infernal por una senda escavada en una pedrera.

Cuando llegamos al río el día estaba más despejado aún y no parecía bajar mucha agua, como otras veces. Nos pusimos los neoprenos y nos dirigimos al caos inicial del cañón.

Al llegar al caos vimos que no bajaba el mismo agua que otras veces. Se notaba que el río bajaba crecido y durante unos cuantos minutos estuvimos debatiendo el nivel de dificultad.

Lara se puso un poco alarmista y decía que bajaba muy fuerte, se penso seriamente darnos la vuelta. Según mi opinión bajaba algo más fuerte pero bueno, no lo ví complicado. Al final…. pues eso, que estos andaluzes son unos exagerados :D . Bajaba más fuerte que otras veces pero vamos, sin ningún tipo de problema.

El caos si es verdad que lo hizimos distinto. La última vez hizimos un rapel que te metía por debajo del caos, que en esta ocasión no hizimos, bajaba mucha agua así que fuimos por encima del caos unos metros más e hizimos otro rapel más adelante.

Después el paso sifonado…. bueno, se podía pasar pero no nos quisimos complicar la vida por si acaso y también lo pasamos por encima, rapelando y cayendo justo después del sifón (que no estaba sifonado, aunque si muy revuelto).

Y después los estrechos. En esta ocasión esta parte estuvo mucho más chula ya que al haber más agua había más corriente (que en esta parte es casi nula) y te podías dejar llevar, avanzando mucho más rápido.

Y después la cascada final. De la misma forma se podía rapelar por la cascada pero preferimos hacer el rápel que hay al final del pasamanos. Pasamanos del que hasta con un estribo cuesta soltarse….

Y poco más. Cuando terminó el cañón y volvio a abrirse y verse bien el cielo pudimos contemplar que hacía un día perfecto y había desaparecido cualquier posibilidad de lluvia.

Así que nada, volvimos al coche, nos cambiamos y volvimos de nuevo al camping. Vuelta a montar la tienda y todo el chiringuito. Comida, cervecitas y a pasar la tarde pensando en el día siguiente.

Por la noche cenamos en el bar del camping mientras discutiamos que hacer. Yo quería volver el martes “pronto” a Madrid y Lara y Rodrigo querían hacer las Gorgas Negras, que desde un principio era el plato gordo del puente. Eduardo se limitaba a escuchar…jeje

Al final pues paso lo que tenía que pasar, que me convencieron. Soy debil….

Mientras cenabamos ojeamos la guía de guara de barrancos para documentarnos más sobre el cañón, ya que este si que no lo conocíamos.

Eduardo se la empapó muy bien y estaba cuanto menos asustado ya que ponía que era un barranco con partes muy estrechas y complicadas, que era sensible a las lluvias y que recogía mucha agua de las montañas próximas. Total, que viendo que la noche anterior había estado lloviendo sin parar, estaba acojonaillo…. a parte de rebentado….. pobre :) .

Así que nada, teniendo en cuenta que es un cañón muy largo (el más largo que hemos echo), y que no queríamos llegar a Madrid a las mil decidimos madrugar…. y mucho, así que nos fuimos rápido a la cama.

Y tripitiendo los oscuros del balces

Escrito por Vallekano
Puedes hacer un trackback desde tu web.
\\ tags: , , , , , , ,

may 13

Es lo que tienen los barrancos bonitos, que no te cansas de repetirlos. Y sobretodo gusta ir con gente nueva para poder enseñarselos.

Teniendo en cuenta que el día anterior acabamos bastante bien y practicamente al 100% de fuerzas, decidimos que podíamos afrontar otro buen paseito.

Nos levantamos pronto y sobre las 9 estabamos andando con el equipo a cuestas. Ya que por la mañana hacia fresquito e ibamos con las mallas/bañador y una camisetilla, nos pusimos a andar a un buen ritmo para entrar en calor. Entrar en calor lo hizimos rápido pero el ritmo no lo bajamos, y como además nos sabíamos el caminito más que bien resultó que la aproximación, que son 3 horas, la hizimos en 2:30 horas. Nada mal…

Al llegar a la cabecera nos encontramos con unos 4 grupos de 3-4-5 personas y una guía con un grupo de unas 7 personas.

Pedimos vez para entrar al cañón y más o menos entramos en la mitad de la gente, ahora, con el grupo de la guía por delante, e iban de lentos….pufff

Así que nada, echamos mano de nuestra paciencia y esperamos en cada rapel a que terminasen de bajar.

El máscún empieza con 1 salto y un rapel y luego otros 2-3 rápeles un poco más adelante. Después de esto hay un trozo de andar por el río hasta que llegamos a los oscuros. Decidimos aprovechar ese trozo y correr para adelantarlos y llegar a los oscuros antes que ellos.

Y si, se lo tomo todo el mundo muy a pecho porque correr fue poco. Volamos por el mascún. Yo me iba tropezando cada 4 metros y me pegué un buen culazo también. Al final les cogimos y les pasamos pero tuvieron que quedarse flipados de vernos pasar como una exalación.

Tras la carrerita…. por si nos habíamos quedado fríos esperando, y para no perder el ritmo, llegamos a los oscuros. La verdad es que es una zona que no te cansas de ver, preciosa. Los primerizos de este cañón estaban alucinados.

Al final acabamos bastante “rapidito” sin más retrasos. Además, a mi personalmente se me hizo relativamente corto comparado con otras veces. Seguramente porque fui muy bien todo el rato, sin cansarme, no como otras veces que he ido mucho más machacado.

A la vuelta, como siempre en guara, mucha gente escalando, lo cual te obliga a pararte un poquito a ver a la gente colgada de los techos.

Llegamos sobre las 5 al camping mascún, buena hora para comer e irnos a tomar unas cervecitas y echar unas partiditas al parchis, que se ha vuelto en un factor común de nuestros viajes.

Segundo día de pateo y creo que todos más que bien de fuerzas. Quizás Eduardo estaba bastante tocadillo de fuerzas, y con un dolor muscular en la rodilla, que le llevó todo el día bastante jodiillo.

Al día siguiente…. los oscuros de Balces (tripitiendo, también).

Tripitiendo el Mascún Superior

Escrito por Vallekano
Puedes hacer un trackback desde tu web.
\\ tags: , , , , , ,

53 queries. 0,617